El Señor de las Enciclopedias



¿
Y cuál fue el primer libro que leíste? Héctor Corvalán, —un argentino con el que he tenido cierto contacto gracias a una comunidad de lectores en la red— publicó un post en el que ponía dicho tema a la carta. Quise responder al asunto brevemente, pero al comenzar a hacerlo me vinieron a la mente tantos recuerdos que terminé por extenderme un poco más de lo que suelo. ¡Ah, los recuerdos!. Al final decidí reproducir aquí lo que terminé por escribir en aquel foro:

"Recuerdo una vez que llegó un señor vendiendo enciclopedias. Me emocioné al ver los tomos rojos y gruesos que, luego de algunos minutos se fueron. A mi padre le han interesado siempre más los caballos, las ovejas, los palomos y el campo en general—que también los disfruto en su justa dimensión—, pero no es un hombre de páginas. El folleto en color que dejó el señor de las enciclopedias me lo devoré luego, releyéndolo una y otra vez, como cuando uno se chupa los dedos o limpia los platos para disfrutar hasta la última miga de un pan delicioso que rara vez se puede paladear.
Después me recuerdo en casa de los abuelos maternos: ahí había de todo, desde revistas, cuentos ilustrados y libros tan distintos que iban desde "La Vuelta al Mundo en 80 Días" hasta "El Vendedor Más Grande del Mundo". Sí, había de todo y lo que más recuerdo haber disfrutado fueron un montón de historietas que, se suponía, no eran para mi edad, por los temas o los dibujos tan "exóticos" de chicas que en ellas aparecían.
En casa de mis abuelos paternos no me tocó ver demasiados libros, hasta que, en una ocasión, me di cuenta de que sí los había, sólo que doña Lupita los había metido en cajas para tirarlos a la basura. No hay que juzgar a la abuela por eso; cada quien hace lo que sus costumbres y convicciones le dictan.
Tiempo después tuve un muy buen amigo al que su padre le había comprado varias enciclopedias, pero que nadie leía y sus hermanos pequeños solían destrozar tomando los libros como si se trataran de cuadernos de actividades de "colorea, recorta y pega". Afortunadamente a este amigo le gustaban mucho las cintas que llenaba con las canciones cortadas y en desorden que tomaba de la radio. Un "cassete" por un libro era el trato. Gracias a ese trueque aún sobreviven varios de aquellos libros entre mis estantes.
¿El primer libro que leí? No lo recuerdo; solía leer varios a la vez, pero, eso sí: ¡qué bien la pasaba!."

Foto por: Siba Press via Newscom